lunes, 28 de noviembre de 2016

¡Ojalá fuera cierto!

¿Qué quieres decir, que ojalá fuera cierto lo que te vengo diciendo artículo tras artículo? ¿Qué quieres que te diga que no te haya dicho ya? Mira, puedes pasarte la vida con los «ojalá», con los «me gustaría», con los «me encantaría» y con los «si yo pudiera», pero también puedes pasarte la vida con los «¿y por qué no?, con los «voy intentarlo», con los «yo también puedo» y con los «lo voy a conseguir».

¿Y, tú quién crees que tendrá más éxito, el de los «ojalá» o el de «lo voy a conseguir»? Yo lo tengo muy claro, y creo que tú también, ¿verdad?

Ya te he hablado muchas veces de la actitud, de la confianza, de creer en uno mismo y de muchas cosas más, pero parece que esto no te basta. ¿Pues, sabes una cosa? A mí cuando me dan una llave y me dicen que abre determinada puerta me lo creo, no lo dudo; ¿por qué voy a dudarlo? Pues esto es parecido.

Lo que te vengo contando con cada uno de estos mensajes que pretenden llenar de vida y de energía, son un conjunto de factores que componen una llave que abre la puerta del éxito, de tu triunfo personal, de tus objetivos, de tus proyectos, y tú sigues diciendo que ojalá fuera cierto. Pero es que es cierto.

¡Créetelo! Lo que pasa es que es una llave que tiene defectos, rebabas, sus dientes no son perfectos y, en definitiva, se ha fabricado sin cuidar el detalle, por lo tanto no puede abrir esa puerta ni ninguna.

Las llaves que abren las puertas deben reunir todos los factores indispensables para permitir su entrada en la cerradura, su giro correspondiente y el perfecto deslizamiento del pestillo para su correcta apertura. Y si no es así, no abre. ¡Aquí no vale el «ojalá abra»! O abre o no abre. Y si no abre no es cuestión de mala suerte, ¡de verdad! ¿O crees que sí?

Todo es cierto cuando uno se propone que lo sea. Cuando depende de ti, de tu actitud, de tu esfuerzo, de tu constancia, de tu fuerza, de tu ilusión, de tu confianza en ti mismo. Solo así será cierto. Solo así la llave podrá abrir.

Este año termina pero la vida sigue. ¿Has conseguido ya la llave que abre la puerta de tus sueños? Pues si no es así no te preocupes. Sigue perfeccionando esa llave, corrigiendo sus defectos, sus dientes, sus rebabas para que abra todas las puertas del camino hacia tu éxito personal. No abandones, sigue trabajando, sigue creyendo en ti, sigue apostando por tus capacidades, tus dones, tu fuerza, tu ilusión, no dudes de esa luz que te ilumina y te aseguro que no tendrás que decir: ¡ojalá fuera cierto!, porque será cierto.


Más mensajes como éste podrás encontrar en mi nuevo libro «Cierra el paraguas y mójate»

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lunes, 14 de noviembre de 2016

Trucos para disfrutar de los pequeños detalles

Os hablaba en un artículo anterior de que la vida es maravillosa y que solo había que descubrirla. Yo, intento descubrirla cada día disfrutando de las pequeñas cosas con las que me cruzo.

El mundo va muy deprisa, pero solo tú puedes detenerlo en el momento que desees para sentir en tu interior ese pequeño detalle que está a tu lado, enfrente, a dos pasos, a un kilómetro o que esté donde esté, te está invitando a deleitarte y gozar de ese pequeño instante.

¿Con quién estás? Pues si estás con quien estés, mantente presente, dedícale todos los segundos que estés con él y aprécialo, valóralo, siéntelo.

Cuando voy por la calle y alguien se para a saludarme y me lanza su sonrisa y me muestra su alegría por haberme visto, debo sentir su felicidad y compartirla. ¿No es fantástico ver feliz a una persona porque se ha encontrado contigo?

Alguien te llama por teléfono o tu le llamas a él y ¿por qué no puedes hacer de ése un momento para desconectar de las cosas cotidianas y disfrutar de esas otras cosas que se pueden compartir en la conversación?

¿Y por qué no pararse en esa nueva cafetería que acaba de abrir sus puertas, entrar en su interior, admirar el encanto del local, probar alguno de sus productos, saborearlos y desearles el mayor éxito del mundo? ¿Sabéis lo que se disfruta al ver la cara de agradecimiento de los nuevos propietarios al sentir tu deseo como verdadero y posible?

Estás con tu pareja y, ¿qué crees que quiere ella? Que estés con ella y que conviertas ese momento en algo mágico. Que hasta el silencio se convierta en una dulce melodía para los dos. Que el simple sandwich que estéis comiendo se convierta en un manjar porque estás a su lado. Que esa simple ensalada preparada con todo cariño o ese pequeño y apetitoso pastel, se muestre en tu semblante, en tu expresión y en tu mirada.

Un libro, un concierto, una obra de teatro, ¡relájate y disfrútalo! Solo requiere que estés presente, que te evadas de lo demás y que disfrutes de ese maravilloso placer.

Cuando vas de cena a casa unos amigos, es fantástico sentir a cada una de las personas olvidándose de televisiones, móviles u otras distracciones, degustando cada uno de los platos y la conversación amigable y distendida, bañada de ese clásico humor entre amigos.

¡Párate, tómate un minuto! Observa, mira, escucha. Deja de pensar en lo que no es y piensa en lo que es. No pienses tanto en el futuro y disfruta del presente, de este día, de este momento, del ahora. Donde estás en ese segundo es lo que importa. ¡Disfrútalo! Esa circunstancia, ese hecho, suceso, paseo, evento, encuentro, actividad, te ha elegido a ti para estar ahí por algo, para que lo aprecies, lo valores, lo sientas y aportes tu opinión, sentimiento o tu propio corazón.

¿Cómo gestionas ése momento, ése instante? Si te importa ese momento, ¿no crees  que debes gestionarlo como merece? Que vale la pena saber por qué estás allí y por qué eres tú y no otro el elegido para ese minuto ante ese pequeño o gran detalle que se abre ante tus ojos o ante tus oídos.

Los pequeños detalles están ahí para disfrutarlos, porque se convierten automáticamente en grandes detalles toda vez que le dediques solamente el tiempo justo que te demandan.

¿Sabes cuáles son los mayores trucos para disfrutar de esos pequeños detalles? Algo tan simple y tan fácil como querer disfrutar de la vida y del momento, buscar ese rato de silencio, escuchar, hablar, sentir, abrir tu corazón, acercarte y mirar. Tan solo eso, utilizar cada uno de tus sentidos porque ellos son los que te hacen vivir el momento, ese instante en el que vives.



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martes, 8 de noviembre de 2016

Convierte el miedo a ser padre en un gran orgullo

Os transcribo un resumen de mi charla relacionada en el "especial padres" y en la que descubrí a los asistentes, porqué estoy orgulloso de mis hijos.

Ya en un anterior artículo hablaba de los principales consejos a los padres.

Primero debiéramos hacernos dos preguntas importantes: ¿Estamos orgullosos de nuestros hijos? ¿Estamos orgullosos de nosotros como padres?

Una vez escuchada esta canción de José Luis Perales titulada "Canción a mi hijo", ¿cómo no vamos a estar orgulloso de nuestro hijo por haberse lavado las manos, por desayunar, por haberse vestido él solo, por haber compartido sus juegos, por haber ordenado sus cosas?

Pero cuando crecen, sus estudios, su carácter, sus amigos, su comportamiento, sus ideas, sus primeros sueños, pueden  despertar nuestra desconfianza y nuestros temores ante su futuro.

Tened en cuenta que las rebeldías también marcan su temperamento, su sello distintivo y su inconformismo dirigiéndoles hacia sus propios objetivos (no los nuestros). Pero también demuestra personalidad y confianza en ellos mismos, factor muy importante en su crecimiento hacia la madurez.

Durante este proceso de crecimiento, deberíamos hacernos de vez en cuando estas preguntas: ¿Estamos dispuestos a confiar en ellos? ¿Estamos o estaremos orgullosos de ellos? ¿Cuáles han sido y son nuestros ejemplos?

Debemos educar desde el corazón enseñando a crecer, porque cuando enseñas a crecer enseñas a vivir. Como dice @pabloarribas en su blog "El universo de los sencillo", a la educación de hoy no le faltan horas de matemáticas, ni de lengua, ni de geografía, a la educación de hoy lo que le falta es alma, corazón y sentimiento y cuando pones estos ingredientes en la educación, ya no solo enseñas sino que inspiras y despiertas las ganas de crecer. Construir el futuro no se puede limitar a enseñar contenidos, hay que enseñar caminos que sin duda despertaran la imaginación, la esperanza y la confianza en uno mismo para no olvidarse de soñar. Hay que poner alma y sentimiento para mover el corazón, teniendo siempre en cuenta que educar en valores es la única vía para crear personas de valor.

Y en todo este proceso debe imperar la paciencia y la constancia entre los padres. Como comentaba en mi artículo "el camino hacia tus sueños", el éxito es simplemente el resultado del crecimiento interno y éste requiere tiempo.

En este artículo hablaba del bambú: De como siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente y durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros.

Como decía en el párrafo anterior, "el éxito es simplemente el resultado del crecimiento interno y éste requiere tiempo". Por eso en ese período de crecimiento de nuestros hijos, en el que parece que nuestras palabras, nuestros consejos y nuestros ejemplos, caen en saco roto, debemos saber esperar, no desfallecer, no abandonar y continuar cuidando, sembrando y dando cariño.

Hay un mensaje claro que quieren escuchar los hijos:
"Estoy orgulloso de ti, quiero comprenderte, confío en ti, te quiero y aquí estoy para lo que necesites".

Nuestros hijos quieren ser como nosotros, quieren imitarnos, quieren conocernos, quieren jugar con nosotros, que les escuchemos, que vivamos sus descubrimientos, que respondamos a sus preguntas, que les enseñemos a vivir.

¿Te das cuenta de que somos sus héroes y de que está en nuestras manos crear personas de valor?

En estos vídeos descubrirás reflexiones interesantes para detenerte a construir unos cimientos sólidos y fuertes para que el crecimiento de tu hijo se sustente en buenas raíces.

Papá quiero ser como tú.

Papá, véndeme una hora de tu tiempo.

¿Estás dedicando a esa planta el tiempo que necesita para crecer? ¿Estás echando el abono y el riego que necesita?

Tú eres el ejemplo para tus hijos.

Tus hijos hacen lo que ven en ti. ¿Le enseñas a hacer lo que se debe con tu propio ejemplo? ¿Cómo quieres que sea tu hijo y cómo eres tú?

Reflexión para un padre.



¿Verdad que resuena la voz de tu hijo en tu interior diciéndote: "Te estoy mirando papá. ¿Me estás escuchando"?

"Papá siempre me dices que sea el mejor, que tengo que sacar sobresalientes. ¿Y tú eres el mejor? ¿Sacas un sobresaliente en tu trabajo, con tus empleados, con tus compañeros, con mamá, conmigo…"?

En mi anterior artículo -aunque referenciaba al amor- comentaba: Ser padre es para valientes, no es para vagos, para egoístas o para aquellos que solo piensan en su satisfacción personal y en la comodidad. Ser padre es un continuo construir cimientos para potenciar el crecimiento en valores.

Para que el amor, la familia, se mantenga en pie, día tras día, año tras año, hay que pedalear con fuerza -como en las bicicletas- pero no solamente en las bajadas y cuando el camino es fácil, sino en las cuestas, en las fuertes subidas, cuando hay obstáculos, cuando la tormenta está encima, cuando flaquean las fuerzas, cuando viene el desánimo, cuando el viento y el frío azotan con fuerza.

Ser padre es maravilloso y hay que atreverse a vivirlo sin miedos, pero asumiendo compromisos y responsabilidades. ¿Sabes lo maravilloso que es enseñar a tu hijo a vivir?

Disfruta de ello poniéndole música, convirtiendo lo ordinario en extraordinario manteniendo una buena comunicación que te permita conocerle y que te conozca, entenderle y que te entienda, enorgullecerte de él y que se enorgullezca de ti.

Pero para una buena comunicación, la familia tiene que pedalear juntos en ese tandem familiar, pedaleando con fuerza para que se mantenga en pie. Esto es un caminar juntos, es hacer familia.

Nosotros -desde que mis hijos eran pequeños- establecimos que tanto en los desayunos, como en las comidas, como en las cenas, no existiría la televisión. Y así ha sido y sigue siendo. ¿Sabéis lo que hemos conseguido?

Hemos conseguido conocerles y que nos conozcan manteniendo un diálogo fluido que nos ha permitido descubrir su interior, sus pensamientos, sus aficiones, sus sueños, sus miedos, sus quejas, sus problemas, sus fracasos, sus triunfos, sus lágrimas, sus risas.., que sin duda nos ha llevado a entenderles mejor y que por supuesto ellos nos entiendan mejor y participen de nuestra propia relación de pareja, nuestros problemas y nuestros propios miedos, creciendo unos y otros.

El poder dialogar en cada comida ha creado un fuerte lazo de comunicación, para que ahora -que ya son mayores- podamos mantener un fantástico nivel de conversación que nos permite una excelente relación familiar en la que compartimos todo manteniendo abierto nuestro corazón.

Hay dos anuncios muy buenos que nos expresan la comunicación entre padres e hijos en diferentes situaciones.

Cenología de Ikea

Pizza Tarradellas

Ten en cuenta siempre que lo más importante en la relación con tus hijos es una buena comunicación, pero no hay comunicación si la familia no se reúne, no dedica tiempo a estar junta. ¿Qué mejor que las comidas, las cenas y sin televisión?

Me siento orgulloso porque nos hemos reído un montón, hemos jugado mucho con nuestros hijos y hemos disfrutado juntos de la vida. Incluso ahora que son mayores, cuando nos sentamos a comer o a cenar recordamos momentos inolvidables que nos hacer reír juntos. ¿Sabes lo maravilloso que es estar con la mujer que quieres, teniendo al lado a tus hijos y echarse unas risas todos en familia?

Si estamos orgullosos de nuestros hijos, debemos estar orgullosos de nosotros porque la huella que hemos ido dejando en nuestra vida ha sido observada por ellos. Son un fiel reflejo de nosotros y de nuestros actos.

Yo estoy orgulloso de mis hijos porque he procurado siempre estar ahí -en todos los momentos- y veo que ellos también están ahora ahí; porque les he escuchado y veo que ellos ahora me escuchan; porque me he parado a pensar, ellos ahora se paran a pensar; porque he tomado decisiones, ellos toman decisiones; porque he actuado, ellos actúan; porque he aceptado responsabilidades, ellos ahora aceptan y asumen responsabilidades.

Estoy orgulloso porque les preocupan los valores de la vida: porque piensan en lo que sienten los demás, porque son humildes y no menosprecian a nadie, porque se valoran a sí mismo, porque luchan por sus sueños, porque son agradecidos, porque han aprendido el verdadero valor de la amistad, porque han aprendido a renunciar y a decir no, porque han aprendido a vivir la vida con ilusión y optimismo, porque luchan cada día para crecer en la paciencia, porque han aprendido y saben que todo requiere esfuerzo, porque cultivan la alegría, el optimismo, el sentido del humor y saben que solo aquel que es feliz puede transmitir felicidad.

La verdad, es que estoy orgulloso porque me han observado, porque han seguido mis ejemplos, porque me han corregido, me han mejorado y me han hecho mejor persona.

Estoy orgulloso de mis hijos y tú de los tuyos también, y nunca se nos debe olvidar tres cosas importantes sobre el orgullo que sentimos hacia ellos y que leí en el blog, Hoy.es: que no se nos olvide creerlo, que no se nos olvide sentirlo y sobre todo que no se nos olvide decirlo.


Muchas gracias por compartir este artículo y porque siempre debemos ir dejando testimonio allá donde podamos.

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