miércoles, 12 de julio de 2017

Sentir cariño en el dentista


Hoy os cuento una experiencia personal que he vivido durante unos cuantos meses y que me ha hecho ver de cerca que lo humano es la consecuencia de gestos, detalles y pequeñas cosas que hacemos cada día y que se convierten en grandes cosas, ante las personas que se tienen enfrente. Eso es hacer grandes las cosas pequeñas, ponerles amor, ponerles corazón y ponerles cariño.

Aunque no lo parezca, estoy hablando del dentista, de ese lugar al que tenemos tanto miedo a ir o que simplemente nos resulta tan incómodo, que retrasamos su visita lo más que podemos. Pero —en mi caso—, después de haber sufrido anteriormente experiencias no gratas que me han hecho «temer» a estos profesionales, tengo que quitarme el sombrero ante la calidad, la profesionalidad y sobre todo el cariño demostrado por Eva y por Emma, que se han convertido en personas importantes para mí, permitiendo hacerles partícipes de mi vida y poder sentir la suya.

Una vez superadas las diferentes sesiones, me llamó la atención ver este mensaje:«Queremos que sonrías más que nunca y que también hagas sonreír a todos los que te rodean». Suena bien como mensaje publicitario que inmediatamente nos hace pensar en unos dientes sanos y preciosos que mostrarán en nosotros una sonrisa seductora y cautivadora. Pero en el caso de «Edent» —así se llama este clínica dental—, es un hecho que se produce cada uno de los días que tienes que acudir a tu cita correspondiente.

Cuando entras en esta clínica dental, lo primero que recibes es el saludo y la sonrisa que te transmite Emma, dentro de un ambiente tranquilo que invita a la relajación, en el que está todo tan cuidado, que rara es la vez que tienes que esperar unos minutos, minutos de espera que si en algún momento se producen, Emma los convierte en segundos, desviando tus posibles nervios hacia alguna conversación que te haga olvidar los miedos.

Tanto Emma cuando te recibe, como Eva cuando hace sus diferentes intervenciones, te transmiten su sonrisa, su tranquilidad y su cariño, haciéndote sentir bien, a gusto, confiando desde el primer momento en su valoración, en sus consejos, en su profesionalidad, poniéndote directamente en sus manos porque sabes —y te hacen saber—, que estas en buenas manos, unas manos que saben lo que se tiene que hacer y que lo van a hacer de la mejor forma posible, con el máximo cariño posible y al mejor precio posible.

No exagero nada. Cuando ves a un profesional —una gran profesional en este caso—, que te observa, que intenta ver lo que sientes, que te mira a los ojos, que te escucha, que te orienta, que te aconseja —sin ningún ánimo de cobrar más o menos—, que te cuida y se preocupa por ti día tras día para que no sufras, para que te sientas tranquilo, para que descanses de posturas incómodas, con delicadeza, sin prisas, manteniendo gratas conversaciones del día a día de cada uno, y cuando además te llama a casa por la noche para preguntar que tal estás, sinceramente hay que darle un gran aplauso y una felicitación.

Ya sabéis que para mí, eso es llegar al podio de los triunfadores haciendo grandes las cosas pequeñas, triunfando como persona en el día a día de cada uno, dejando una huella importante y manteniendo el principio de la Madre Teresa de Calcuta: «No dejes que nadie se acerque a ti, sin que al irse se sienta mejor y más feliz», frase que repito en muchos de mis artículos.

Después de las experiencias pasadas y a parte de todo lo comentado anteriormente, me sorprendió lo perfeccionista que puede ser un gran profesional cuando su trabajo, no es que lo quiera hacer bien, sino que lo quiere hacer súper bien. Cosas que incluso uno mismo las daría por buenas  —porque parece que están perfectas—, requieren nuevamente la minuciosidad y el detalle para conseguir un trabajo y un acabado sobresaliente. ¿No es este un valor importante a tener muy en cuenta?

Calidad, profesionalidad, cariño, eso es lo que diferencia a los grandes profesionales y a las grandes personas, eso es tener presentes los valores en cada acción que emprendemos y con cada uno de los que estamos, eso es llegar a casa y sentirse orgulloso cada día del trabajo hecho porque uno ha puesto y ha dado lo mejor de sí mismo.

Nuestra felicitación de parte de esta familia para estas grandes profesionales, que ya formáis parte de nosotros. Sois un ejemplo a seguir. Muchas gracias.


Muchas gracias también a vosotros, mis lectores, por estar aquí y por favor, no olvidéis compartirlo para procurar un mundo mejor entre todos.

Imagen: Pixabay



martes, 27 de junio de 2017

Tú eres quien escribes tu día.


Como escritor y comunicador, cuando me propongo escribir un nuevo libro, pienso muy bien la historia, los personajes, las acciones a desarrollar, el lugar o lugares, los sentimientos que deseo transmitir con su lectura y por supuesto, el objetivo final —esto más bien enfocado a una novela—, pero podríamos trasladarlo igual a una charla o conferencia.

¿Qué quiero decir con esto? Que nunca podré escribir mi libro, mi novela o mi historia, si dejo que la escriba otra persona. Al igual que nunca podré dar una charla en la que transmitir mis experiencias, mis conocimientos o mis sentimientos, si dejo que la prepare otro que no sea yo.

Tú eres quien escribes tu día. Desde que te levantas, hasta que te acuestas, empiezas a escribir la historia de tu día y, bien como si fuera una novela o bien como si es una charla para cien personas, nunca debes dejar que nadie varíe el contenido de los diferentes capítulos o el fondo de los diferentes temas y diapositivas.

Seguro que estarás pensando que esto es muy fácil decirlo, pero que las circunstancias nunca te dejan actuar como tú quieres, encontrándote obstáculos en el camino.

Efectivamente, puede que encuentres obstáculos —seguro que los encuentras—, pero, ¿qué piensas hacer? ¿Qué vas a escribir sobre ellos? ¿Van a impedir continuar tu camino o que por el contrario, los vas a superar y seguirás avanzando? ¿Se producirán, o el personaje está pensando sobre algo que puede que no ocurra como el piensa? La historia, muchas veces puede dar un giro a causa de un conflicto, pero la trama puede continuar hacia el objetivo si sigues escribiendo tu propia historia y no esa que intentan imponerte. Las circunstancias siempre dependerán de tu actitud ante ellas.

Cuántas veces al escribir alguna de mis novelas, cuántas veces en alguna charla, diferentes circunstancias me han obligado a desviarme del guión —a desviarme del camino previsto—, para incluso encontrar uno mejor que me lleve a ese final o a ese objetivo pretendido hacia mis lectores u oyentes.

También en la historia de tu día puede que encuentres personas en tu camino, detrás de la esquina, en la oficina, en la fábrica y, ¿qué piensas escribir? ¿Vas a encontrar gente amable, gente antipática o cómo piensas desarrollar la historia con ellos? ¿Vas a dejar que alguno escriba tu propio día, tu propia historia o pasarás la página y seguirás con el capítulo previsto?

Claro que vas a encontrar atascos, lluvias y tormentas, al mequetrefe de turno, problemas e imposiciones, pequeños obstáculos o grandes rocas en el camino que te pueden dificultar tu caminar y tu bien hacer, pero nunca te van a impedir que continúes con tus capacidades, tus dones, tu sonrisa, tu entusiasmo, tu alegría, tu pasión hacia tus objetivos; además de ese deseo de volver a casa con tu familia, abrazar a tu mujer y a tus hijos, y poder disfrutar de tus horas de descanso.

Muchos conocéis mi historia y sabéis que he tenido que reescribirla y adaptarla, porque también  los sueños se redirigen adecuándolos a las prioridades que uno mismo va eligiendo en su camino. Pero el lápiz, el bolígrafo, las teclas de tu portátil, siguen siendo tuyas y tú eres el que las manejas dando sentido a cada frase, a cada párrafo y a cada punto y aparte, para empezar un nuevo párrafo o un nuevo capítulo que te guíe nuevamente, como ese navegador que te dice «recalculando ruta».

En mi camino, he encontrado obstáculos, grandes rocas y esperpénticos mequetrefes, que directamente los he borrado de mi historia dejándolos en las páginas de atrás y he seguido escribiendo páginas nuevas, páginas llenas de cariño, llenas de estupendas personas, de amor, de esperanza, de valentía, de ánimo, de fantásticos y maravillosos sueños, que son los que han llenado y llenan mi vida y mi día a día.

Tú eres quien escribes tu día y siempre habrá frases, párrafos y capítulos que contarán alguna tristeza pero, ¿vas a permitir que el contenido de tu historia no acumule momentos de alegría, de sonrisas, de luz, de calor, de amor o de felicidad?

No tengas miedo y no dejes de escribir tu vida, esa vida que tú deseas. Los renglones torcidos, siempre se convertirán en líneas firmes y sólidas con tu pasión, con tu esfuerzo, con tu valentía, con tu actitud, con tu esperanza, con tu fuerza y confianza en ti mismo.

No tengas miedo y no dejes que nadie escriba tu vida.



Muchas gracias por estar aquí y por compartirlo


jueves, 22 de junio de 2017

Intentando cambiar el mundo (Entrevista a Gabriel Gómez)


Hoy volvemos a tener una nueva entrevista con alguien que conocí como ponente de una charla en TEDxGranVía en Madrid.

Se llama Gabriel Gómez, y me sorprendió que alguien tan joven nos hablara del mundo del marketing y de la empresa, resaltando la importancia de las personas, los valores, la pasión en el liderazgo y la creencia de que «la sonrisa» y «el mirar al ojos» son fundamentales para comunicar.  Estos mensajes no usuales en el mundo de la empresa, son los que me hicieron ver en él a una persona sobresaliente que puede aportar mucho a El podio de los triunfadores.

Él se define como “comunicador y utópico”, pensando que debemos de hacer de la utopía una realidad. Pero esta fantástica definición se puede ampliar diciendo que Gabriel es Comunicador de profesión y convicción; Director de Comunicación en ISAVIA consultores,   Consultora especializada en coaching y el desarrollo y formación de PERSONAS y empresas;  colabora semanalmente en el programa AFTERWORK de Capital Radio, colabora en el blog de INFOEMPLEO como experto en comunicación, y es Director y presentador de @PasionYTalento, programa de radio de @ondacro de PRNOTICIAS.


Este es Gabriel Gómez profesionalmente pero, ¿quién es personalmente?

En primer lugar Jesús muchas gracias por tu cariñosa presentación y por darme la oportunidad de contar un poco de mí y de mi visión de la comunicación y el marketing. La verdad es que Gabriel profesional y Gabriel persona es muy similar, de hecho es imposible separarles o diferenciales. Intento ser coherente con lo que hago y digo en mi día a día. Creo que es la base para poder vivir tranquilo, sin sobresaltos. Evidentemente tengo y cometo mis fallos y esos son los que me enriquecen como persona y como profesional.

Tanto personal como profesionalmente intento rodearme de buenas personas y tengo la suerte de acertar en la mayoría de los casos.


Una de tus frases favoritas es «hagamos de la utopía una realidad», y además eres de los que creen que un mundo mejor es posible. ¡Dinos cómo!

La verdad es que esa frase me acompaña ya desde hace muchos años y nació en un momento de reflexión en Fuerteventura de donde es parte de mi familia. Fue una reflexión mirando el mar y pensando en lo que estaba sucediendo en la sociedad. Estoy convencido en la bondad de las personas, pero esta bondad es difícil de mantener. Creo que las buenas personas se llevan más palos por parte de la sociedad que las que no son tan buenas. Me he dado cuenta que hay más buenas personas de las que creemos. Todos tenemos los referentes típicos pero hay muchas buenas personas que nos acompañan día a día y no están tan lejos.

¿Hacer de la utopía una realidad? No es fácil, yo en su día quise cambiar el mundo a lo grande y me llevé una gran desilusión y alguien muy sabio me dijo: cambia primero tú, quiérete tú, después ayuda a los que te rodean e irás cambiando poco a poco el mundo.

Eso es lo que hago día a día, gracias a mi pasión por la comunicación intento cambiar el mundo.

Hay quien dice que es un brindis al sol pero es algo aterrizado, real y capaz de dar resultados a medio / largo plazo. El cambio está en cada uno y solo si estamos plenamente convencidos de querer hacer ese cambio lo llevaremos a cabo.


¿Cómo ves el mundo de la empresa actualmente?

Por suerte el mundo de la empresa está cambiando, hay muchas empresas que apuestan por el cambio que la sociedad lleva reclamando años. Ponen a las personas en el centro de la organización y ya no hablan de capital humano sino de talento. Pero permíteme Jesús que de un toque de atención, no todo es color de rosas en este cambio. Hay muchas empresas que aún no han dado ese paso, y otro elemento que me gustaría destacar es que algunas dicen que están haciendo ese cambio y no es un cambio real, a la hora de la verdad, algunas compañías aún siguen tratando a los empleados como capital humano (expresión que aprendí en mi época de estudiante de economía), aunque de puertas para fuera se llena la boca de valores y empleados o personas.


Dices: “No se puede ser mejor líder que persona”. ¿Cómo tiene que ser una persona para ser líder?

Realmente esta frase no es mía, es una frase que empecé a escuchar en ISAVIA Consultores y que decimos mucho todo el equipo, la verdad es que resume perfectamente las acciones que tomo cada día. Si hablamos de liderazgo permíteme que te de mi visión, creo que un líder debe tener una gran dosis de humildad y de empatía con las personas a las que dirige. Me refiero a saber cómo se puede sentir la persona ante una situación u otra. Actuar en consecuencia con lo que cree y lo que siente y ser fiel a sus principios. Hay muchos líderes que olvidan que en el pasado quizá pasaron por un puesto inferior y que quizá algo que le dijo su superior le sentó mal. No hay que olvidar nunca de dónde venimos para poder seguir avanzando.


Paloma Fuentes, Directora del Proyecto de Felicidad Estratégica de Mahou-San Miguel, en una entrevista tuya, lanzó este fantástico mensaje: «da igual en el momento que estéis, podéis ser fuente, canal o embalse. Todos tenemos algo que aportar siempre». ¿Qué opinas?

Estoy 100% de acuerdo con Paloma, lo cierto es que siempre estamos aportando algo, incluso cuando pensamos que no lo hacemos. Si me permites llevar esto a mi terreno de la comunicación yo diría que todo comunica. Los que nos leen pueden pensar ahora mismo si su forma de vestir, si su actitud mientras leen o si su gesto de la cara es de una manera o de otra, eso es comunicación y eso aporta información y cambia entornos. Cada persona puede aportar en mayor o menor medida algo a la sociedad y estoy convencido de que si fuésemos más conscientes de esto, mucho de lo malo que pasa en la actualidad, no pasaría.


Otra frase tuya: «la sonrisa» y «el mirar al ojos» son una primera forma de comunicar. ¿Crees que esto es una práctica en el mundo de la empresa?

Quizá en las antiguas empresas eso no se lleve. Es cierto que en alguna ocasión me han tachado de ñoño al utilizar este tipo de expresiones dentro de la empresa. Pero como en todo, los resultados se ven a largo plazo. Simplemente hay que hacer la prueba. Levantarse y empezar el día sonriéndonos a nosotros mismos y a partir de ahí regalar sonrisas sin esperar nada a cambio… Quizá el resultado lo veamos antes de lo que pensamos y estoy convencido que será positivo.

En cuanto a la mirada me parece fundamental, una conciencia tranquila puede mirar a otra a los ojos, con calma y con la seguridad de estar haciendo las cosas bien. Quizá es algo muy filosófico pero estoy convencido que haciendo las cosas bien se puede mirar a los ojos a las personas y también te diré que eso es lo que suelo decir cuando hablo de redes sociales. No podemos perder esa parte humana de hablar, de tocarnos, de mirarnos… 


Dices que crees en la magia de las personas. ¿Cuál es tu propia magia?

Creo firmemente en la magia de cada uno y cada una. ¿Mi magia? Quizá el hacer las cosas que creo con todo el corazón. Quizá mi magia resida en la pasión que le pongo a las cosas que hago. La sensación que siento por dentro es la de un fuego interior que me permite inundar una sala o conectar con la persona que tengo enfrente.


A parte de la comunicación, ¿qué otras cosas te apasionan o a qué dedicas tu tiempo libre?

Me gusta mucho pasar tiempo con mi familia, es uno de mis pilares inamovibles. Mi familia es la que me recoge cuando me caigo, la que me aconseja cuando lo necesito y la que me anima a seguir hacia delante cuando flaquean las fuerzas.

Me gusta ir al gimnasio bastante a menudo, me sirve para sentirme bien conmigo mismo física y mentalmente.

Me gusta mucho viajar, ir a Fuerteventura para poder desconectar de la vorágine de Madrid, conectar con mis antepasados, es una isla que recomiendo totalmente, permite disfrutar del mar, de la naturaleza, de la calma y la tranquilidad es una vuelta a lo básico. El perfecto ejemplo de eso que en su día estuvo tan de moda y que creo que debemos recuperar «el reduce, recupera y recicla».

Otro de mis hobbies y que hago menos de lo que me gustaría es viajar a Vitoria (ciudad en la que viví 6 años de mi infancia).

No me gustan las excentricidades, me considero una persona muy normal y con gustos muy normales.


¿Cuáles son las cinco cosas más importantes para ti?

Cuidar a los seres queridos.
Ser coherente con lo que hago.
Desarrollar un trabajo en el que me sienta a gusto.
Rodearme de buenos amigos y profesionales de los que poder aprender.
Equivocarme para aprender de esos errores.


¿Qué valores crees que deben ser prioritarios en la vida?

La honestidad creo que es un valor que debería recuperarse. Quizá haya muchos valores que hayamos perdido con el tiempo pero creo que la honestidad es un valor que debe recuperarse en su esencia.

Otro valor es la generosidad y es cierto que los españoles somos muy generosos pero depende en qué. Creo que el concepto de generosidad se ha desvirtuado y hay quien se aprovecha de una persona generosa para su propio interés y este no es el concepto de generosidad.


¿Qué es la felicidad para ti?

Para mí la felicidad es sentirse pleno, antes mencionabas a Paloma Fuentes y la verdad es que quizá si me escuchase me corregiría pero para mí, es eso. Y sentirse pleno no pasa por tener la cuenta corriente llena de cifras de más de 6 dígitos. Sentirse pleno para mí es quererse a uno mismo, que los que te rodean te quieran y dar lo mejor de uno mismo a la sociedad o por lo menos intentarlo. 


¿Eres feliz?

La verdad es que sí, intento siempre buscar mejorar mi felicidad día a día y la de quienes me rodean.


¿Qué errores crees que cometen los jóvenes en su camino hacia su futuro?

¿Nosotros los jóvenes? Estoy de broma, creo que hay mucha impaciencia generalizada, no solo de los jóvenes. Permíteme que te de mi punto de vista, a veces culpamos a una generación únicamente y no digo que no tengan parte de razón, creo que cuando somos jóvenes cometemos muchos errores y no sabemos aprender de ellos, nos los tomamos como fracasos en lugar de como aprendizajes. A medida que vamos creciendo nos encontramos con otro problema y es que esos fracasos te endurecen, te hacen comportarte como te trataron a ti… Es por esto que digo que no cometen errores los jóvenes sino también los menos jóvenes. Las generaciones más senior deben recordar de donde vienen, no perder nunca esa referencia es fundamental para aportar a la sociedad y a las nuevas generaciones.


¿Cómo se puede hacer de la vida algo grande?

Con pequeños gestos, ya decía que con una simple sonrisa podemos cambiar nuestro universo más cercano. Cada acto que hacemos puede ser algo grande. No es necesario irse a un país que necesite voluntarios, por desgracia hay mucha gente que necesita ayuda a nuestro alrededor y cuando hablo de ayuda, hablo de conversación, de escucha, de apoyo… Quien tenga la oportunidad de hacer algo fuera genial, quien no tenga la oportunidad puede hacer cosas muy grandes a menor escala. Hacer la vida más grande es como una bola de nieve que se va nutriendo con cada pequeño gesto que hacemos y que hacen los que nos rodean.


Llegar al podio de los triunfadores yo lo defino como el lugar donde uno se siente satisfecho consigo mismo. ¿Qué es para ti llegar al podio de los triunfadores?

Pues coincido plenamente con tu visión. Pero permíteme que redefinamos el concepto de triunfo, triunfar es conseguir éxitos y triunfar también es conseguir fracasos, convivir con ellos y saberlos gestionar. El verdadero triunfo llega cuando la persona sabe y es consciente de que cualquier situación que se le plantee le puede aportar algo positivo en la vida.


¿Crees que ya has conseguido tus sueños?

No, nunca. El momento que deje de soñar será cuando me preocupe. Creo que el humano no puede perder la capacidad de soñar. Hay obras que hablan del espíritu Peter Pan. Yo sigo soñando cuando veo películas, me ilusiono cuando oigo una canción, cuando conozco a una persona que me irradia magia, cuando trabajo con profesionales que me aportan todo su conocimiento sin esperar nada a cambio.

Soñar es una de las cosas más bonitas que hay, soñar permite crear nuevos mundos, marcarse nuevos objetivos y plantearse nuevos retos que alcanzar.


¿Qué consejos darías  a quien también persigue sus propios sueños?

No me considero una persona para dar consejos, quizá puedo contar lo que yo hago y hasta el momento no me ha ido mal.

Cuando persigues tus sueños muchas veces aparece la sensación de tirar la toalla, ante esto le diría a la persona que no desfallezca nunca. Que no deje de soñar.

A veces en los sueños, idealizamos las cosas y tenemos que tener la suficiente experiencia de vida como para saber que no tienen que cumplirse literalmente, pero sí hay que trabajar día a día por que se parezca lo más posible a eso que soñamos.

También le diría que se apoyase en los seres queridos, en la familia, amigos, compañeros… No podemos alcanzar nuestros sueños solos. Es probable que al compartir nuestro sueño pueda hacer soñar a otra persona o personas que tenemos cerca y esta o estas nos ayuden a alcanzarlo.


¿Lanzarías algún mensaje contundente a quienes lideran las empresas?

Quizá le diría “Hagamos de la utopía una realidad” sé que la frase se puede entender de muchas maneras, pero en el terreno de la empresa, diría que ese líder coja lo bueno del modelo antiguo, que coja lo bueno de los nuevos modelos de empresa, que busque a esas personas que pueden dar lo mejor de sí mismas y que la empresa también de lo mejor de sí misma a los empleados, pero también a la sociedad…

Quizá suene muy utópico pero creo que este es el camino para ser todos felices. No es un camino fácil, hay que tener pleno convencimiento de querer cambiar las cosas y también hay que hacer porque eso ocurra.


Fantásticos los mensajes que nos deja Gabriel Gómez en esta entrevista. Se nota que es un gran comunicador que transmite con fuerza y sentimiento. Y como dice él, ¿Por qué no podemos aportar cada uno nuestro granito de arena para cambiar el mundo?  ¿Por qué no podemos regalar sonrisas sin esperar nada a cambio? ¿Por qué no podemos dar lo mejor de uno mismo a la sociedad? ¿Por qué no podemos hacer de la utopía una realidad?

Yo, como Gabriel,  creo que sí podemos, sacando de cada uno de nosotros esa magia que escondemos en nuestro interior.

Muchas gracias Gabriel por tu generosidad al concedernos esta entrevista y dedicarnos parte de tu escaso tiempo. Tus palabras y tu mensaje son una fuente de inspiración para los lectores de El podio de los triunfadores, y una vez más descubre dónde está el verdadero triunfo y el verdadero éxito.


Por favor, no dudéis en compartirlo. La buena comunicación nos hace crecer. Muchas gracias.


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